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La lucha contra la pedofilia en la red

LA LUCHA CONTRA LA PEDOFILIA EN LA RED

La pornografía infantil es un fenómeno que ha ido evolucionando paralelamente a la tecnología, y lo ha hecho así desde una doble perspectiva: porque siempre los pedófilos se han valido de los avances técnicos para su acercamiento a los niños (vehículos, teléfonos, cámaras fotográficas, prismáticos...), y porque la pornografía es en definitiva un uso de las técnicas fotográfica y cinematográfica, asumiendo por tanto todas sus vicisitudes.


Pero Internet, en lo que a esta cuestión se refiere, ha de tener una consideración muy especial como hito en el desarrollo tecnológico y de las comunicaciones. Primero porque el aparato informático que la constituye permite la fácil digitalización de las imágenes y otros ficheros de interés pedófilo; segundo porque la propia Red puede transmitirlos de un extremo a otro del Globo a un mínimo coste; tercero porque puede hacerlo a través de servicios o aplicaciones que permiten un cierto grado de "anonimato"; y cuarto, tal vez el más importante, porque supone la infraestructura necesaria para el asentamiento de una comunidad que produce, distribuye y consume este tipo de material.


El Cuerpo Nacional de Policía fue consciente de esta casuística ya en los primeros momentos de desarrollo y difusión de Internet, iniciando investigaciones relacionadas con las pornografía infantil desde mucho antes de la entrada en vigor de la Ley Orgánica 11/99, que penaliza la distribución de esta pornografía y su tenencia con este propósito con penas privativas de libertad de hasta tres años.


Y esto fue así porque un correcto enfoque policial del fenómeno debe trascender la consideración de este material como objeto de un tráfico ilícito, y llegar a su auténtica naturaleza: la prueba de la comisión de un delito, de un delito especialmente grave y perverso.


Esta es la perspectiva que no debe perderse nunca: tras una imagen que contiene pornografía infantil ha habido un niño agredido, un niño al que, en el menos malo de los casos, se ha trastornado su desarrollo a veces de manera irreversible; y cada vez que alguien contempla esa imagen, con un ánimo distinto al de su persecución, está atentando como mínimo contra su intimidad.


Esta nueva dimensión que la pornografía infantil ha adquirido con Internet ha hecho reflexionar a gobiernos e instituciones, que cada vez más van tomando conciencia del problema y cada vez coinciden más en la necesidad de luchar contra él con decisión.


En esta empresa caben al menos tres frentes por acometer:
1.- Gubernamental, legislativo, judicial y policial. Promoviendo acuerdos internacionales de colaboración, dictando buenas leyes que penalicen esta casuística y persiguiendo con eficiencia a quienes las infrinjan.
2.- Industria de Internet (proveedores de servicios), colaborando con fuerzas y cuerpos de seguridad, jueces y fiscales en la detección y seguimiento de material pornográfico pedófilo.
3.- "Hotlines" y/o instituciones no gubernamentales, promoviendo, canalizando y representando la acción de los usuarios de Internet.


En lo que corresponde al Cuerpo Nacional de Policía, y en especial a través de la Unidad de Investigación de la Delincuencia en Tecnologías de la Investigación, claramente incardinado en el primero de los grupos, hasta el momento ha realizado 8 operaciones en aplicación de la L.O. 11/99, en las que se ha incautado un total de más de 300.000 imágenes y vídeos en distintos soportes, realizándose nueve detenidos, de los que contra ocho se mantienen cargos y dos ingresaron en prisión incondicional; Ha identificado a 25 pedófilos que presumiblemente trafican con este tipo de material; ha remitido alrededor de 200 informes a cuerpos policiales extranjeros y ha identificado a 3 niños (en la actualidad adultos) que fueron filmados mientras eran inducidos a practicar sexo por uno de los detenidos.

Mantiene activa representación en grupos de trabajo de Interpol, tanto en el ámbito de la publicación y distribución de pornografía infantil en Internet, como en el de Tráfico de seres humanos, que desarrolla ambiciosos proyectos tendentes a la identificación y a la localización de los menores que aparecen en las imágenes pornográficas; además, se va a hacer cargo junto con Suecia y Francia del entrenamiento práctico de los policías europeos en el primer curso en el seno de Europol.